3. Mi rutina matutina para recuperar la motivación
Bienvenidos al episodio 3 de Motivalibros. Hoy no os traigo una reseña de libro, sino algo más personal: quiero contaros la rutina matutina que he empezado a retomar hace un par de semanas y que está cambiando por completo mi forma de empezar el día.
El origen: una fiesta en la Laguna de Ruidera
Todo comenzó hace dos semanas, cuando unos colegas me invitaron a celebrar un cumpleaños en la Laguna de Ruidera, ese lugar que seguro conocéis muchos de los que vivimos en Madrid. Pasamos un fin de semana estupendo, pero hubo un momento revelador: cuando nos quitamos la camiseta para bañarnos, me vi un poco «fondón». Ese instante fue el detonante para tomar una decisión firme: retomar el deporte y cuidar de mi cuerpo, algo que había ido dejando de lado por culpa del estrés y el trabajo.
Cómo es mi rutina matutina paso a paso
Empecé el día 22 y desde entonces intento no fallar. Os resumo exactamente lo que hago cada mañana, por si a alguien le sirve de inspiración o quiere probarlo:
1. Levantarme muy temprano
Me levanto a las 4:45 de la mañana. Sé que suena duro, pero es el punto de partida de todo lo demás.
2. Caminar en lugar de trotar
Salgo a caminar durante una hora, a paso muy ligero, en vez de salir a trotar. No es que esté obeso, pero sí tengo cierto sobrepeso, y trotar en estas condiciones maltrataría mucho las rodillas. Caminar es una alternativa mucho más respetuosa con las articulaciones.
3. Estiramientos al terminar
Cuando acabo la caminata, sobre las seis de la mañana, hago estiramientos fuertes antes de volver a casa.
4. Meditación y baño de agua fría
Ya en casa dedico 15 minutos a meditar. Después me doy una ducha que empieza con agua caliente y termina con agua fría, algo que me ayuda a activar cuerpo y mente.
5. Lectura para cerrar la rutina
Termino con 10 o 15 minutos de lectura. Sobre las seis y media o las siete de la mañana ya tengo mi cuerpo, mente y espíritu completamente preparados para el día, porque esta rutina ataca las tres partes fundamentales de la persona.
¿Qué pasa cuando falla un día?
Desde que empecé el día 22, de momento no he fallado ningún día, aunque la idea no es la perfección absoluta sino la constancia. Por ejemplo, el sábado tuve una reunión con colegas y me acosté tarde, así que el domingo me levanté a las 10 de la mañana. Aun así, salí a hacer mi rutina y luego me dediqué a descansar y leer tranquilamente, dejando ese día para relajar el cuerpo. La clave está en adaptarse sin abandonar el hábito por completo.
Próximos pasos: alimentación y más recursos
Próximamente pienso hablar también sobre la alimentación, como complemento a esta rutina de ejercicio, meditación y lectura. Además, en el blog de Motivalibros encontraréis resúmenes de estas rutinas, así como reseñas y resúmenes de libros que voy leyendo y que recomiendo, por si os interesa comprarlos o profundizar en ellos. También hay consejos importantes que pueden seros útiles.
Conclusión
Retomar esta rutina matutina ha sido una decisión que nació de un momento incómodo, pero que se está convirtiendo en un hábito que cuida mi cuerpo, mi mente y mi espíritu cada mañana. Si te ha gustado este episodio y crees que esta información es importante, déjame una valoración de cinco estrellas y visita motivalibros.com, donde iré compartiendo más detalles de mis rutinas, próximos temas sobre alimentación y recomendaciones de libros. ¡Feliz día, cualquiera que este sea!
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